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Porque todos nacemos de la misma fuente.
Porque todos somos iguales en dignidad y derechos.
Todos tenemos derecho a vivir fraternal y felizmente juntos
en nuestra tierra común.
Manifestamos nuestro compromiso por los derechos humanos
como un mensaje de esperanza a los seres humanos, quienes
golpean las puertas de los mecanismos e instituciones encargados
de la custodia de los derechos humanos sin obtener respuesta.
Por esto reivindicamos el principio de exigibilidad de los
derechos, porque su universalidad significa que todos los
derechos humanos deben ser garantizados para todos.
Reiteramos como activistas militantes de los derechos humanos
nuestra adhesión a la Declaración Universal
de Derechos Humanos y a los pactos y otros tratados internacionales,
patrimonio político y cultural de la humanidad, que
nos aporta las señas de identidad a nuestra comunidad
política, y nos comprometemos a extender y a profundizar
en los valores de libertad, igualdad y solidaridad para que
la globalización dominante se transforme en la globalización
de la dignidad y la justicia.
Manifestamos la necesidad de construir políticas
y estrategias globales desde una concepción activa
de ciudadanía, porque formamos parte de la comunidad
política global, para que los miles de seres humanos
que padecen en la actualidad situaciones extremas de hambre
y de pobreza, puedan gozar plenamente de todos los derechos
y participar en las decisiones que les conciernen.
Instamos a la comunidad internacional, a los Estados, entidades
subestatales, regionales y locales, agentes económicos
y sociales para que favorezcan de modo activo el desarrollo
de los derechos políticos, sociales, económicos,
culturales y medioambientales de las presentes y de las futuras
generaciones.
Afirmamos que toda manifestación de obstrucción
a la realización de estos derechos tiene que ser denunciada
y sancionada.
Reivindicamos la exigencia de completar los instrumentos,
los mecanismos y procedimientos de protección de los
derechos humanos, para que ninguna violación de los
derechos humanos quede impune y ninguna víctima quede sin
reparación. Recordamos el deber de los Estados de ratificar
sin reservas los tratados de derechos humanos y de aceptar
la jurisdicción de la corte tribunal penal internacional.
Y vigilaremos que la promesa de paz y la obligación
de desarme contenidas en la Carta de las Naciones Unidas se
concreten en la eliminación de la guerra y los conflictos
armados.
Reclamamos el derecho universal a una educación permanente
en derechos humanos para todos y todas y en todos los niveles
de enseñanza como apertura al ejercicio pleno de los
derechos.
La Carta de Derechos Humanos Emergentes constituye un instrumento
cultural de transformación social puesto a disposición
de la sociedad civil global para fortalecer la universalidad
y la efectividad de los derechos humanos.
Porque todos nacemos de la misma fuente.
Porque todos somos iguales en dignidad y derechos.
Todos tenemos derecho a vivir fraternal y felizmente juntos
en nuestra tierra común.
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