MANIFIESTO DE LA INTERNACIONAL DE DERECHOS HUMANOS
Una asociación internacional de la sociedad civil
global del siglo XXI.
La Internacional de los Derechos Humanos es
una propuesta de la sociedad civil global para crear una asociación
que permita estructurar un espacio de encuentro e interacción
de carácter internacional entre institutos de derechos
humanos, centros de investigación, ONG internacionales,
redes académicas y redes de ONG de derechos humanos,
para el estudio, debate, creación, promoción
y ejecución de estrategias y proyectos comunes con
el objetivo de fortalecer la agenda mundial de los derechos
humanos. Este espacio independiente y plural, busca articular
iniciativas, experiencias y propuestas interdisciplinarias,
así como compromisos éticos internacionales
hacia el fortalecimiento del respeto y vigencia de los derechos
humanos y de la democracia internacional.
La Internacional de los Derechos Humanos
responde a la exigencia de la sociedad global -integrada por
personas que aspiran a un estatuto pleno de ciudadanía-
de disponer de espacios académicos de excelencia y
al mismo tiempo de compromisos sociales y éticos de
carácter internacional en los ámbitos de educación,
investigación, promoción y difusión de
los derechos humanos en mundo. Los derechos humanos han adquirido
hoy una gran relevancia como elementos esenciales de la ética
pública de nuestra sociedad mundial. Los retos del
siglo XXI requieren respuestas interdisciplinarias globales
y espacios de excelencia académica y práctica
política donde se reflexione, se investigue, se proponga
y se promueva una nueva concepción de la dignidad humana,
analizándose y elaborando propuestas globales a los
grandes fenómenos de nuestro tiempo, que ponen en grave
riesgo los avances de los derechos humanos en todo el planeta.
La Internacional de los Derechos Humanos pretende
constituir una sinergia entre institutos, fundaciones, centros
de investigación y ONG, que permita desarrollar iniciativas
de investigación, auditorias, consultas y temas de
debate actual para hacer oír su voz en el concierto
mundial de actores e instituciones del movimiento internacional
de los derechos humanos. El objetivo no es otro que avanzar
en el binomio teoría-practica desde una dimensión
internacional de los derechos humanos y contribuir en forma
más eficiente a la globalización de la justicia,
de la solidaridad y la profundización de la democracia
internacional.
La Internacional de los Derechos Humanos propone
crear desde una sinergia internacional y con rigor académico,
mecanismos y/o propuestas innovadoras que coadyuven a la defensa
y promoción de los derechos humanos de un mundo globalizado
y obsesionado por la seguridad y el terrorismo y abran el
camino para construir un mundo de rostro humano y de paz.
Abrir las ventanas del debate y del disenso para construir
nuevos consensos y para ofrecer la posibilidad de plantearse
los problemas actuales desde todas sus aristas y dimensiones,
redefinir las paradojas y paradigmas de los derechos humanos,
luchar contra la imposición de discursos únicos.
Denunciar los dobles discursos y desmitificar los beneficios
económicos y políticos de los discursos “por
la supuesta seguridad absoluta”, disfrazados de beneficios
a la humanidad. Luchar contra la política del terror
y del miedo a la política de liberación y del
disenso, todo esto mediante la construcción de iniciativas
de participación de la sociedad civil global.
La Internacional de los Derechos Humanos
lucha contra la criminalización del disenso y en este
sentido, considera que la dimensión educativa y cultural
constituye en sí mismo un acto de liberación, favoreciendo,
por tanto, el intercambio de experiencias, estudio de casos
paradigmáticos, observatorios, creación de indicadores
y propuestas innovadoras con objeto de difundir los aportes
de cada uno y al mismo tiempo trabajar conjuntamente alrededor
de un tema emergente. Consolidar una sinergia propositiva
y creadora que contrarreste la imposición de políticas
atentatorias a la dignidad humana, porque consideramos que
todo atentado a la dignidad humana en el mundo, es un atentado
a la humanidad.
La Internacional de los Derechos Humanos parte
de la ideología de la universalización de los
derechos, de su carácter exigible y de cómo pretende
devenir un importante espacio de referencia mundial sobre
las diversas iniciativas de enseñanza e investigación
académica sobre derechos humanos, con un enfoque multidisciplinario
e integral. Consideramos que los distintos aspectos multidimensionales
que comprenden la concepción de los derechos humanos
demandan la convergencia y articulación, no sólo
con instituciones afines, sino con los pueblos indígenas,
las instituciones públicas, privadas, universidades,
asociaciones civiles, sindicatos, grupos de vecinos y población
en general.
Asimismo, el fenómeno de la globalización y
la internacionalización de los derechos humanos nos
exige articular el trabajo de investigación, educación
y divulgación en una estructura estable y permanente
que racionalice los esfuerzos de educadores, militantes e
investigadores, y con una dimensión interdisciplinaria
e internacional, los vincule estrechamente en una propuesta
integradora.
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La Internacional de los Derechos Humanos asume la CARTA
DE DERECHOS EMERGENTES
así como los siguientes valores que postula y sus
principios e invita a la comunidad internacional a apoderarse
de la misma para convertirla en un mecanismo integrado por
pueblos e individuos para un mundo mejor.
-
Dignidad: El ser humano tiene dignidad
porque no tiene precio. En nuestro mundo, se hacen especial
acreedores de tal dignidad las personas más vulnerables:
los que viven en la pobreza, los que sufren enfermedades
incurables, las personas con discapacidad independientemente
de cuál sea la tipología de la misma, los
grupos minoritarios. A todos ellos les falta el reconocimiento
de su capacidad de comportarse como agentes libres y de
funcionar, por tanto, como seres humanos.
-
Vida: El valor de la vida siempre ha
sido el primero y el más básico. Sin vida,
ningún otro valor es sostenible. La paradoja es
que las posibilidades de destruir vidas humanas no han
decrecido con el tiempo, sino que aumentan. La defensa
de un medio ambiente sano y equilibrado, la reclamación
del derecho a una muerte digna, el valor que damos a la
ciudad, ponen de manifiesto que la vida que valoramos
hoy es una vida de calidad.
-
Igualdad: La afirmación de que
no hay libertad sin igualdad sigue vigente. No se trata
de suprimir las diferencias, sino de conseguir que éstas
no sean discriminatorias ni excluyentes. Se trata de pensar
una igualdad compatible con las necesidades particulares
de los distintos grupos. Se trata de señalar a
aquellos grupos o pueblos que históricamente han
sufrido más discriminaciones y actuar positivamente
a su favor.
-
Solidaridad: El fenómeno de los
movimientos sociales materializa la necesidad de movilizarse
y organizarse para ejercer la solidaridad y promover actitudes
solidarias. La solidaridad es un valor que debe desarrollar
el individuo. Las políticas públicas tendrán
mejores resultados y se ejecutarán mejor si van
acompañadas de actitudes solidarias.
-
Convivencia: Un valor que va más
allá de la tolerancia, la cual es una virtud demasiado
raquítica para considerarla un valor democrático
satisfactorio. Lo valioso y necesario en estos momentos
no es sólo tolerar al otro, sino reconocerlo como
un igual, aprender a convivir con todo el mundo.
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Paz: Hoy vinculamos la paz al valor
del diálogo, un valor en alza y reclamado reiteradamente.
Por encima de la reivindicación de las culturas,
las identidades y las lenguas propias, se impone el valor
del lenguaje como tal, lo más específico
del ser humano, lo que debiera unirnos a todos en una
auténtica “comunidad de diálogo”.
-
Libertad: A mayor libertad, mayor responsabilidad.
El valor de la libertad en las sociedades democráticas
y liberales depende de la capacidad en mantener el equilibrio
entre las libertades individuales y el resto de los derechos
cuya garantía, de un modo u otro, viene a limitar
esas libertades. Conseguirlo es ejercer la libertad responsablemente.
-
Conocimiento: La sociedad del conocimiento
ha convertido al conocimiento en un valor básico.
Gracias a las telecomunicaciones, el acceso a la información,
pública y privada, es un bien universalizable.
La educación deja de ser una etapa de la vida para
extenderse a lo largo de la vida de las personas. El conocimiento
es una condición de la libertad y también
de la dignidad e igualdad.
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