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Incidencia | Miércoles, 18 de noviembre de 2009

Ni un paso atrás con el 0,7. ¡Basta de recortes!

Federació Catalana d'ONG per al Desenvolupament, Federació Catalana d'ONG pels Drets Humans i Federació Catalana d'ONG per la Pau


Ni un paso atrás con el 0,7. ¡Basta de recortes!

El gobierno ha decidido reducir la partida presupuestaria de cooperación internacional de 49 millones de euros en 2009 a 39 millones en 2010, un recorte de más del 20% en términos absolutos. Esta decisión deja el 0'7 prometido hace sólo tres años en un 0,4% escaso, muy lejos de los 130 millones que todos los partidos aprobaron. Se trata de un incumplimiento de la Ley de cooperación, de un incumplimiento de las resoluciones del Parlamento y de un incumplimiento de un compromiso solemne del actual gobierno. No avanzamos como el momento histórico requiere, y no es ni debe ser ésta sólo una cuestión de ONG de solidaridad ni sólo una cuestión de dinero. Se trata de qué modelo de país y sociedad estamos construyendo, de qué valores nos mueven y qué horizontes dibujamos para el futuro.

Estos diez millones de euros que ahora cambian de destino puede que no cambiarían el mundo pero es seguro que algunos miles menos de personas tendrán menos posibilidades de mejorar su vida o de exigir sus derechos fundamentales. La cantidad y, sobre todo, la calidad de las acciones de cooperación, se verán gravemente afectadas. Los recursos que se destinan desde Cataluña a estas acciones no son suficientes ni son la solución a la pobreza, pero constituyen un reconocimiento de la deuda histórica asumido como sociedades enriquecidas, y una muestra de la voluntad social y política de no olvidarlo, y de trabajar por un mundo más justo y menos desigual.

Es ahora que no nos podemos hacer atrás
La crisis económica, inmediata, durísima que afecta a nuestros barrios, nuestras familias y nuestro entorno parece la única, pero sabemos que nos engañemos si no miramos más allá. Si algo nos ha tocado aprender es que no podemos seguir pensando cómo en un país rico y ajeno a la realidad global. Los informativos nos recuerdan cada día la situación de emergencia continua y cotidiana de millones de personas, desde hace décadas. Puede ser es ahora, también empobrecidos y desconcertados, que podemos entender mejor que nunca la necesidad de cambios profundos y reales, y de la solidaridad internacional.

Aquellos que han provocado la crisis apresuran a darla por terminada, para que todo siga igual. Pero debemos repensar nuestro modelo de desarrollo y nuestro bienestar porque no es justo ni sostenible, porque no tiene sentido, no tiene alma y no tiene futuro. Porque sabemos que nuestro modelo de consumo de alimentos y de energía, y las políticas comerciales e internacionales que toleramos no hacen más que aumentar la injusticia y las desigualdades a todos los niveles, y en todo el mundo.

Es demagógico y falso el discurso de los que dicen que no tenemos dinero para todo, para las políticas sociales en nuestra casa y para las políticas de cooperación internacional. Ambas constituyen mecanismos complementarios de redistribución de la riqueza, que deben converger. La alimentación, la salud, la educación y el trabajo son prioritarias, aquí y en todas partes. Nuestra clase política, a pesar de viajar por el mundo y estar presente en cumbres internacionales, parece que no ha entèsencara la globalización, y sus repercusiones en nuestra vida, ya su trabajo.

Cataluña, su gente, sí es solidaria
Es en los momentos difíciles cuando demostramos lo peor y lo mejor de lo que somos capaces. La tradición y el tejido social catalán demuestran que Cataluña es, ha sido y será muy solidaria con otros pueblos y culturas. Mientras empresas e instituciones retiran su apoyo a las ONG de solidaridad, la mayoría de los particulares mantienen con sacrificio sus cuotas, nos hacen saber cómo valoran el trabajo de los y de nuestras cooperantes en el exterior y algunos nos dedican más tiempo . Una encuesta del propio gobierno del mes de mayo de este año, con la crisis ya instalada en nuestro país, confirmaba que el 86,4% de la población catalana era partidaria de dedicar una parte de los recursos de la Generalitat a la cooperación internacional, y que la gran mayoría de esta entendía que también tenía que ser así en situación de restricción presupuestaria.

No nos resignamos
Las ONG catalanas de solidaridad llevamos más de veinte años reclamando lo mismo. Hemos pasado varias crisis y también muchas épocas de bonanza económica. La historia nos ha dado la razón, que un mundo tan desigual era un mundo equivocado. Mientras se repiten los discursos oficiales de buenas intenciones, estamos a la cola. En 2007, la Generalitat dedicó a cooperación el equivalente a 8,15 euros por cápita, mientras en Castilla-La Mancha dedicaban más del doble, 18,32, en Navarra 31,39, y en Baleares 15,93.

Este gobierno tampoco lo cree, y no se necesitan códigos éticos para saber que el incumplimiento permanente de los compromisos conlleva una devaluación de la política y de la democracia. No pensamos resignarnos ni acostumbrarnos que los partidos ignoren lo que nos han prometido a sus programas, a sus leyes y todos los planes de trabajo que hemos hecho conjuntamente.

Es ahora que hay una respuesta en positivo y comprometida. En este momento difícil. Por eso nos plantamos y decimos basta. Basta de promesas, de rebajas, renegociaciones y tecnicismos. No renunciaremos al 0'7 y por eso no aceptamos ni un recorte más. Y queremos que todos los partidos y todos los gobiernos entiendan que la política de cooperación internacional, si es buena y coherente, redunda en toda la acción de gobierno y, por ello, no es una política menor, anecdótica o de buena imagen pública. Hay que revisar los postres prioridades. Es necesario que las revisen ellos. Por lealtad a nuestros principios, y en todas las organizaciones y personas de otros países con los que trabajamos y que creen que somos un país diferente, solidario, soñador y valiente.


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