La pscicóloga y activista feminista guatemalteca es una de las dos beneficiarias de las becas del Curso Anual para personas de América Latina

La psicòloga i activista feminista guatemalenca és una de les dues beneficiàries de la beques del Curs Anual per a persones d'Amèrica Llatina
La pscicóloga y activista feminista guatemalteca es una de las dos beneficiarias de las becas del Curso Anual para personas de América Latina
martes, 29 de marzo de 2016

Paula María Martínez Velásquez es psicóloga social, activista feminista, especialmente comprometida con la lucha contra la violencia que sufren las mujeres. Trabaja en la entidad guatemalteca Equipo de Estudios Comunitarios y Acción Psicosocial (ECAP) como coordinadora de un programa que promueve la equidad de género, en apoyo a mujeres víctimas de violencia sexual en conflicto armado y en contextos de violaciones de derechos humanos por situaciones de represión. 

 

1. Las mujeres con las que trabajas sufren una doble vulneración de derechos; como indígenas y como víctimas de conflicto armando, a esto se añade la discriminación de género. ¿Crees que el colectivo femenino está más expuesto a vulneraciones de derechos, más allá de la propia discriminación de género? ¿Por qué? 

Considero que sí. Guatemala es un país multicultural y debería de ser una riqueza identitaria para el país, pero el sistema de despojo ha permitido que lo vivamos con vergüenza y se ha naturalizado el racismo. En consecuencia, existen grandes niveles de desigualdad entre hombres y mujeres, y se suma a ello la discriminación por género, donde la mujer indígena es discriminada por ser mujer, ser indígena y además ser pobre. Las mujeres indígenas y mujeres mestizas pobres, viven una pobreza multidimensional. Se estima que un 47% de la población indígena vive en condiciones de pobreza extrema y un 83% en pobreza

 

Las mujeres han roto el silencio y con ello han abierto la brecha para muchos casos en Guatemala, permitiendo un cambio transgeneracional para que salga a la luz lo que el Estado quiere callar

 

2. ¿Qué mecanismos tienen las mujeres que viven esta situación para reclamar y defender sus derechos?

Ha sido difícil iniciar la lucha de las mujeres en este país debido al racismo. Las mujeres han sido las que han abierto brechas y han construido caminos para el inicio de la paz y la seguridad para ellas y las nuevas generaciones. Tras el Conflicto Armado Interno, fueron las que iniciaron los movimientos de búsqueda de desaparecidos, lograron el retorno de refugiados y aunque figuraron pocas mujeres en los acuerdos de paz son las que han gestado luchas para las mujeres en el país. 

Los movimientos de mujeres indígenas han tenido presencia en los cambios importantes en el país. Tras el trabajo de la reconstrucción del tejido social, por parte de ONGs y de la sociedad civil, se han gestado espacios que han permitido que las nuevas generaciones hablen y denuncien. Se ha conseguido de nuevo que se escuche a los oprimidos a pesar de todo el sistema mediático que el Estado ha promovido para  mantener la polarización social  en la sociedad guatemalteca. Un ejemplo de ello en la actualidad son los casos de justicia transicional en el país, como el Caso Sepur Zarco, en el cual las mujeres indígenas han denunciado la esclavitud sexual y doméstica vivida durante el conflicto. A pesar de que Estado fue y es el aparato de control y de represión, estas mujeres han roto el silencio y con ello han abierto la brecha para muchos casos en el país, permitiendo un cambio transgeneracional para que salga a la luz lo que el Estado quiere callar.

 

3. ¿En qué consiste el programa que coordinas?

El trabajo del programa en el Equipo de Estudios Comunitarios y Acción Psicosocial está  orientado a atender a mujeres que fueron víctimas de violencia sexual durante el Conflicto Armado Interno. Pero también a mujeres víctimas de las actuales políticas represivas del Estado por la extracción de los recursos naturales (minería, hidroeléctricas y por agrocombustibles), así como de violaciones a derechos humanos en general. El programa contribuye al análisis de las prácticas de violencia y discriminación con el objetivo de promover el empoderamiento y la autonomía de las mujeres a partir de sus realidades étnicas y culturales.

Para prevenir la violencia de género, el programa establece espacios de inclusión donde mujeres, hombres, adultos, jóvenes, indígenas y mestizos, principalmente del área rural, puedan emprender procesos de cambio en sus vidas y comunidades basado en el reconocimiento de esas actitudes de discriminación y exclusión hacia las mujeres y las diferentes formas de practicar la misma.

Para que haya un cambio en el sistema, el programa también fomenta que las mujeres sean tomadas en cuenta y se promueve su acceso a la justicia. Ellas lo tienen más complicado en un país con una estructura de discriminación y opresión, con una justicia diseñada desde los hombres, desigual para hombres y mujeres.

 

El Curso Anual me dará más herramientas para deconstruir el patriarcado. La violencia contra la mujer también se ha naturalizado en nosotras y el conocimiento permite reflexionar y avanzar en la detección de estos valores patriarcales que tenemos interiorizados.

 

4. ¿Por qué te interesó el 34º Curso Anual de Derechos Humanos y qué esperas aprender en él?

La sociedad ha intentado que las mujeres no tengamos acceso al conocimiento porque es importante para el sistema patriarcal que ignoremos esa información. En particular, el curso me aportará conocimientos con los que generar propuestas para fortalecer los procesos de defensa de los derechos humanos de las mujeres indígenas con una mirada desde el género.

También me dará más herramientas para deconstruir el patriarcado. La violencia contra la mujer también se ha naturalizado en nosotras y el conocimiento permite reflexionar y avanzar en la detección de estos valores patriarcales que tenemos interiorizados.

 

5. ¿Qué vivencia te gustaría compartir en el taller de experiencias?

Me gustaría compartir una parte de la historia de las mujeres en mi país, sus luchas y cómo la organización para la que trabajo ha diseñado herramientas y estrategias metodológicas creativas para romper el silencio privatizado de las mujeres. Me parece interesante hablar de los mecanismos de lucha y justicia que este proceso ha permitido abrir para las mujeres, como para los procesos de incidencia en el Estado y la población.

 

6. ¿Sobre qué temas de género realizáis estudios en el ECAP? Puedes compartir algún resultado concreto que te haya llamado la atención?

ECAP surge para abordar los efectos que dejó el Conflicto Armado Interno en el país, especialmente en las mujeres. Durante estos años de trabajo, los estudios que se han hecho han permitido verificar el continuum de la violencia contra las mujeres en nuevos escenarios, como son las migraciones. 

En mi caso, participé en un pequeño equipo de investigadores que realiza un estudio exploratorio sobre Conflicto Armado Interno y Migraciones: Mujeres Víctimas de Violencia de Género, que nos permite vincular la historia pasada con la actual y como los mecanismos pasados de ataque a las mujeres se continúan ejerciendo en la actualidad.

 

7. ¿Cómo se trata desde la atención psicosocial la vulneración de derechos humanos?

El trabajo psicosocial permite abordar los procesos individuales y colectivos desde la afirmación de la identidad de los pueblos. Con el reconocimiento y la valoración de su cultura se fortalece la confianza de estas personas para tener una mayor autonomía y capacidad para defender sus derechos.

 

8. ¿Son las respuestas comunitarias diferentes a las que conocemos aquí? Nos podrías explicar las particularidades y especificidades de los estudios comunitarios en la protección y en la vulneración de derechos humanos.

Considero que cada cultura presenta unas particularidades distintas que conlleva diferencias en las formas de actuar y relacionarse de cada pueblo. La cultura maya tiene sus propios códigos de relaciones e interpretación de la vida y, por lo tanto, la forma comunitaria de interactuar es diferente. En este sentido, todo tiene un interactuar con el universo y desde ahí su construcción, que se gesta en el respeto por la vida. La interpretación del ser mujer y el ser hombre se elaboraba desde la complementariedad, no desde una estructura de poder como en la actualidad. Tras la invasión, ha cambiado esa dinámica y se ha establecido ese proceso vertical que pone en desventaja a las mujeres. 

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